domingo, 9 de diciembre de 2007

Sueño VI: 09 de Diciembre de 2007

La escena se sitúa en un rellano con cuatro ascensores. Es un rellano muy activo, muchas personas transitan por allí. De repente veo al señor Galera de mantenimiento, está al fondo de un largo corredor, su vestimenta es del todo arriesgada, un traje verde fosforito, semioculto tras un largo abrigo negro.
Galera mira hacia el rellano.

-¡Eeeey! –Grita.
-¡Ye! –Javi estaba allí, esperando un ascensor- ¿Con quién curras hoy?
- Con el tonto este –dice señalando a su compañero Jesús.

En ese instante veo que Matías y Mariano están esperando para coger el ascensor. Me acerco a ellos.

-¡Ey! ¿Qué tal?, ¡Cuanto tiempo eh!
-¡Ey Euge! Ya ves tio.

El ascensor llega. Subimos los tres. Mariano se queda mirando un hueco del ascensor con la pierna en posición de tiro. Matías presiona un botón y comenzamos a ascender, en ese instante un pajarillo sale por el hueco y Mariano suelta la pierna con furia. Ha fallado, el pajarillo vuelve dando saltitos en actitud burlona a su pequeño nido.

-¡Qué rabia eh! –dice Matías- El otro día paré el ascensor y me fui en busca del puto pájaro y nada tio, no hay forma.

El ascensor para, me preparo para salir, pero entonces comenzamos a desplazarnos en horizontal. Nos agarramos con fuerza a los barrotes, el traqueteo cada vez va a más. ¡Qué tortura! Se apagan las luces. Frenamos en seco y las puertas se abren.

¿Qué mierda es esto? Estamos en medio de un solar, bajo una noche fría y cerrada ¿Cómo cojones ha llegado el ascensor hasta aquí? En medio del solar hay escaleras de acero que no llevan a ninguna parte, de muchas formas y colores. Corremos, subimos escaleras, bajamos escaleras, da igual, no importa, no llevan a ninguna parte. Al fondo vemos una escalera distinta a las demás, es una escalera con forma de semicírculo, como esas que hay en los parques infantiles, solo que esta mediría alrededor de 50 m de altura.

Vamos hacia allí, Mariano comienza a subir, Matías le sigue y yo le sigo a él. Cuando llegamos al punto más alto, Mariano nos cuenta que el edificio que tenemos en frente es de un arquitecto, cuyo nombre no quiero acordarme, muy famoso, que ha diseñado la mayoría de edificios de Benidorm.

En fín, el caso es que bajamos y por fín vemos la calle. Estamos cerca de Zona Guiri. Me toco los bolsillos. ¡Mierda mis llaves! Las he perdido, llamo a la policía y se lo cuento. Seguimos caminando y al rato me doy cuenta de que las llaves están en el bolsillo de mi chaqueta vaquera. De repente un policía me coge por detrás.

-¡¿Eres Eugenio?! ¿El que ha perdido las llaves?.
-Sí agente.
-Joder, hay que tener más cuidado. ¿Te has mirado en ese bolsillo de la chaqueta?

¡Mierda puta!¡Qué vergüenza!

-Sí agente, nada de nada.
-Bueno, si encontramos algo te avisamos.

El agente se aleja mirando sospechosamente el bolsillo donde guardo mis llaves…

Nos vamos de allí y seguimos caminando un buen rato. Un escalofrío me atraviesa el cuerpo. ¡No puede ser, he perdido la chaqueta! Corro el camino en dirección contraria buscando mi preciada chaqueta. Corro en vano, ya es imposible, nunca la recuperaré.

-FÍN-


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