Bar Luccano. Benidorm. Tarde soleada. En la terraza, atentos a la televisión, Goku y Mariano, están viendo al barça. Yo paso del barça, estoy deambulando por allí cuando me encuentro con mi primo tocayo, Eugenio. Me cuenta que se ha comprado una cámara como la mía y me la enseña. Mientras inspecciono la cámara, acaba el partido.
Me acerco a Mariano, está furioso, el barça ha perdido. Pienso en reirme de ellos, pero me dan pena [Mi subconsciente también siente pena por el barça, jaaae]. Me solidarizo con ellos.
-Que rabia que dan. Si quereis podemos ir al campo a pedir la dimisión de Laporta.
- Sí, sí, sí. Vamos. –Responde Mariano compartiendo mi idea.
Comenzamos a andar con paso decidido. Giramos por una calle y encontramos una avenida. Allí esta Mestalla. Hay unas escaleras que descienden, conducen al interior del estadio, dos guardias custodian la entrada. Pasamos.
-¿¡Cómo es que has pasado!?- Me dice Mariano.
Me extraño, pero me percato de que él lleva una credencial al cuello.
-¡Que tú no llevas “body”!- Dice refiriendose a la credencial.
Seguimos andando por pasillos interiores del estadio. No hay nadie. Cada vez los pasillos son más estrechos, más cochambrosos, peor iluminados…
Y cuando pueda sigo escribiendo que estoy cansao!!
martes, 15 de abril de 2008
viernes, 4 de abril de 2008
Sueño XII: 4 de Abril de 2008
Estoy en la calle del Cine Colci, en Benidorm. La calle esta cortada al tráfico. Hay una gran expectación. La gente abarrota los balcones, las azoteas, hay unas gradas especiales, también están hasta arriba. Algo va a pasar allí.Hay dos porterías, una a cada lado de la calle. Se va a disputar un partido y yo soy uno de los jugadores. Saltamos al campo yo y tres más. Miro en frente, a nuestro adversario ¡es el F.C Barcelona! Pero mi sorpresa no acaba ahí, contemplo a mi equipo ¡Qué ven mis ojos!¡Mi equipo está formado por Ringo Starr, George Harrison y el mismísimo John Lennon! ¡¡Yo debo de ser Paul McCartney!!
Comienza el partido, a los pocos segundos Ringo encaja un gol, perdemos de uno. El equipo no se echa atrás, empatamos el partido. 1-1. El partido está muy emocionante, la gente grita excitada, van con nosotros, no hay duda. Cojo el balón, logro marcharme de dos defensas y marco un golazo increíble. Yo, Paul McCartney, había logrado el gol de la remontada.
La gente chilla con pasión, están contentísimos con el gol. Desde el gol, dominamos el partido. Ahora es John quien coge la bola y hace maravillas con ella, se está yendo de todo el equipo, se queda frente a Valdés y la encaja en la portería con mucha clase, esto es una fiesta. La gente entona con una fuerza increíble el ‘Give Peace a Chance’, el barça está acorralado. Solo falta George por marcar, por eso cuando me quedo solo contra Valdés decido pasarle y así marcar nuestro cuarto gol.
The Beatles 4 - F.C. Barcelona 1.
-FIN DEL PARTIDO-
sábado, 29 de marzo de 2008
Sueño XI: 29 de Marzo de 2008
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Camino por las calles, no se muy bien donde estoy. En los muros veo muchos graffitis, en uno de los muros la cara de John Lennon. Sigo caminando y observando esas obras. Todas las pinturas tienen un tema común, los Beatles. Veo en uno de ellos la cara de Ringo Starr, no esta acabada, solo esta pintada la silueta con grafito.
Pienso en acabar ese dibujo, necesitaré muchos botes de spray, más de 1000 € en botes.
Busco una tienda y acabo en Pedro Parra. Allí ocurre algo raro, no tengo dinero, entonces decido coger una especie de tarjetas canjeables por dinero, solo tengo que dar mi nombre. Pido dos tarjeras de 500€, el dependiente me las da muy atareado y me dice que espere. Son dos tarjetas de color verde en las que pone mi nombre. Las dejo en el mostrador. Vuelve el dependiente:
-Perdone, ¿tiene tarjetas de 1000 €? –pregunto.
-Sí.
-Pues cambie las dos tarjetas de 500 € por una de 1000 €, por favor.
-Déme las dos tarjetas de 500€.
Las tarjetas no están, miro en mis bolsillos, no están, me asusto.
-No las tengo.
En ese instante un hombre ríe a mi lado. Es el padre del Rul.
-Toma anda, las he cogido yo. Menos mal que soy buena persona y os las voy a dar.
(Maldito desgraciado tocapelotas)
El dependiente se va a por la tarjeta de 1000 €. El padre del Rul sigue ahí, es un viejo enclenque, rie borracho enseñando su fea dentadura, me pone nervioso, huele mal y va desaliñado, se apoya con el codo en el mostrador tambaleándose peligrosamente, me mira con los ojos entrecerrados y una risa cuanto menos…triste.
Me insulta. Yo no aguanto más. Le cojo de la camiseta, lo levanto ligeramente y lo dejo caer al suelo. Se levanta y sigue atosigándome, lo vuelvo a tirar. Se levanta y me abraza. La furia no me deja respirar, me siento claustrofóbico. Le empujo. No puedo más, salgo de la tienda.
-FIN-
jueves, 28 de febrero de 2008
Sueño Ajenos, María: 28 de Febrero de 2008
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En la habitación de María se escuchaba un leve crepitiqueo. Eran las teclas de su ordenador. Estaba charlando con un viejo conocido.
-¡María!¡A comer! –Gritó su madre.
-¡Voy!
Cuando María se disponía a cerrar la conversación, otra conversación se abre. Es Yo.
Yo dice:
¿Qué o quién eres? (Osito de peluche)
María dice:
El monstruo de las galletas, me voy a comer
-¡María!¡A comer! –Gritó su madre.
-¡Voy!
Cuando María se disponía a cerrar la conversación, otra conversación se abre. Es Yo.
Yo dice:
¿Qué o quién eres? (Osito de peluche)
María dice:
El monstruo de las galletas, me voy a comer
-FIN-
lunes, 11 de febrero de 2008
Sueño X: 11 de Febrero de 2008
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Miguel, Mari, Carmen y yo en un hotel. Estamos en una gran sala, una sala lujosa y luminosa. Carmen, Miguel y yo charlamos mientras Mari esta participando en uno de esos “quiz” típicos de los hoteles. Estan haciendo preguntas sobre cine y Mari está furiosa, por nuestra culpa no oye las preguntas.
Termina el concurso, los cuatro estamos esperando los resultados. Resulta que hemos pasado a la siguiente fase. Seguimos a un hombre con cascos, al parecer salido del rodaje de una película. Nos lleva a un garaje enorme y oscuro, con muchos pilares. En ese lugar hay cámaras sobre grúas y focos. Están rodando
-¡Haber, colocaros aquí junto a la grúa!¡Vamos a rodar una escena!¡Agachaos aquí y andar de manera cautelosa! –dijo el que al parecer dirigía aquello.
Nosotros, unas treinta personas, obedecemos sus órdenes y andamos en la dirección que la grúa marcaba.
-¡Vale, cuando diga ya, salís todos corriendo persiguiendo a Sai! ¿¡Entendido!?
¿Quién es Sai?, nadie lo sabe.
-¡¡Ya!!
Salimos corriendo en todas direcciones, nos reímos, no sabemos a quién perseguir; sin embargo, corremos. De repente me percato de que alguien se ha tirado encima de un hombre. Debe ser Sai. Corro hacia él y me tiro encima. Todos reímos, la escena ha sido un fracaso.
Ahora estamos todos sentados, descansando. Yo estoy junto a mi primo, sentados en una vagoneta. En ese momento veo algo peludo en frente mía, me acerco, parece ser un toro. No se mueve.
-Ese seguro que lo han usado para perseguir ha alguien en una escena y ahora esta muerto- digo al tiempo que lo inspeccionó con una vara que he cogido del suelo.
Me siento de nuevo. Entonces el bicho peludo se levanta. Es un ser extraño, una especie de gorila enorme con cuernos y dientes afilados. Muy feo por cierto. Le levanto el puño.
-¡Eh! ¡No me toques los huevos! –digo bromeando.
-¡Y tú no me toques las pelotas! –dice riendo la gran bola peluda.
Reímos todos.
-FIN-
domingo, 20 de enero de 2008
Sueño IX: 20 de Enero de 2008
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Acababa de terminar uno de esos típicos partidos en casa de Peñal. Tenía prisa, el Madrid jugaba contra el Atleti. Yo llevaba mi carpeta negra donde llevo los A2, no sé por qué razón.
Andando llego a un bar que hay en frente del Tiki, pido un café con leche. Queda poco para que empiece el partido. Me he bebido el café, el partido tendría que haber comenzado ya. Me impaciento. Pido una Budweiser. Hay mucha gente, la camarera se equivoca y me trae un chupito negro, “Yo he pedido una cerveza”, se disculpa y me pone una budweiser que está a la mitad, “La otra mitad te la he puesto en un vaso pero no sé donde está”. Me cago en la puta. Ya tendría que haber empezado el partido, pero la tele está en Cuatro.
-Es que no vas a poner el partido. -digo enfadado.
-Como no venga tu primo a ponerlo. –me vacila.
Me entra una furia inmensa, me bebo la cerveza de un trago, pago lo justo y me voy. ¿Qué hago ahora? Pienso en ir al Luccano que está cerca, así de paso veo a mi colega Goku.
Cosas del destino…no llego al Luccano, sino a mi edificio. ¡¿Qué cojones!? Tendré que ir al Mar Azul. Comienzo a andar pero la puta carpeta y el viento me impiden andar con fluidez. ¡¡Aaaaarghf!! Veo a mi amigo de la infancia Dioni. “¿Todo bien Dioni?”, “Sí, tio”, tengo prisa. Me cruzo con Sara, que pasea un perro, me dice:
-El Dioni habla inglés perfecto, usa unos vocablos increíbles. –Paso de ella tengo que ver un partido de fútbol.
-Bueno Sara me voy que quiero ver el partido.
-Pero si ya estará acabando…
Por fin llego al Mar Azul, no hay sitio, me voy a la barra, miro la tele y veo un jugador del Atleta rascándose el culo, acaba el partido. Mêrde!
Andando llego a un bar que hay en frente del Tiki, pido un café con leche. Queda poco para que empiece el partido. Me he bebido el café, el partido tendría que haber comenzado ya. Me impaciento. Pido una Budweiser. Hay mucha gente, la camarera se equivoca y me trae un chupito negro, “Yo he pedido una cerveza”, se disculpa y me pone una budweiser que está a la mitad, “La otra mitad te la he puesto en un vaso pero no sé donde está”. Me cago en la puta. Ya tendría que haber empezado el partido, pero la tele está en Cuatro.
-Es que no vas a poner el partido. -digo enfadado.
-Como no venga tu primo a ponerlo. –me vacila.
Me entra una furia inmensa, me bebo la cerveza de un trago, pago lo justo y me voy. ¿Qué hago ahora? Pienso en ir al Luccano que está cerca, así de paso veo a mi colega Goku.
Cosas del destino…no llego al Luccano, sino a mi edificio. ¡¿Qué cojones!? Tendré que ir al Mar Azul. Comienzo a andar pero la puta carpeta y el viento me impiden andar con fluidez. ¡¡Aaaaarghf!! Veo a mi amigo de la infancia Dioni. “¿Todo bien Dioni?”, “Sí, tio”, tengo prisa. Me cruzo con Sara, que pasea un perro, me dice:
-El Dioni habla inglés perfecto, usa unos vocablos increíbles. –Paso de ella tengo que ver un partido de fútbol.
-Bueno Sara me voy que quiero ver el partido.
-Pero si ya estará acabando…
Por fin llego al Mar Azul, no hay sitio, me voy a la barra, miro la tele y veo un jugador del Atleta rascándose el culo, acaba el partido. Mêrde!
-FIN-
sábado, 5 de enero de 2008
Sueño VIII: Viernes 4 de Enero de 2008

Allí estaba yo, buscando trabajo, solo un año en la carrera y ya puedo entrar en el mundo laboral. Era un sitio desértico con un módulo prefabricado en medio de nada. Había más gente. Allí vi a Javi, mi compañero de clase.
-¡Ey! Javi.
-Hola, buenas. Has venido por lo del curro de aparejador, ¿no?
-Sí tio, me han dicho que buscan gente para Hospital Central.
-¿Y eso? Que raro no. Jeje.
-¡Ya ves!
-Venga Euge, que tengas suerte.
-Igualmente.
Subo las escaleras prefabricadas que conducen al módulo, también prefabricado. Allí hay mucha gente. Tanta que en pocos segundos se han agotado las ofertas de trabajo. Vuelvo a bajar las escaleras. Veo un coche rojo, en él van los escogidos, entre ellos mi amigo Javi, el cual me saluda feliz.
Ahora estoy en una tienda de ropa, probablemente un Agir. Veo un cartel. Interesante. Habrá otra entrevista de trabajo mañana, debajo del cartel pone algo así como que tendrán preferencia aquellos que se disfracen como un cocodrilo. Pss. Que gente más surrealista, se quieren reir de nosotros.
Salgo de la tienda, camino hasta la acera. Increíble. Cruzo la calle. No puede ser. Allí, ahora junto a mí, un hombre disfrazado de cocodrilo. Es mi oportunidad.
-¿Qué te puedo ofrecer por el disfraz?
Su respuesta aparece junto a él, como si de un videojuego se tratase (Jodida playstation).
-8 monedas de oro.
-Acepto.
Automáticamente me convierto en el hombre cocodrilo. Me dirijo hacia la dirección donde se va a realizar la entrevista de trabajo. ¡Soy un cocodrilo, las tengo todas conmigo! Abro la puerta donde será la entrevista. No llamo a la puerta, un cocodrilo no lo haría. Allí hay más gente, la cual me mira fija y raramente. Cierro la puerta y al volver la vista me encuentro al gran Adri con su traje blanco y su camisa roja (debió leer un cartel distinto al mío).
He vuelto a llegar tarde, allí tampoco hay trabajo para mí, me dicen otra dirección y salgo de allí. Ya no estoy disfrazado; es más, no soy yo, soy la niña pequeña de las Crónicas de Narnia y voy con un niño pequeño. Llegamos al bloque donde supuestamente será la nueva entrevista. No hay ascensor. Subimos las escaleras. El edificio está en ruinas y cuanto más subimos peor está. Llegamos a un punto en que no hay más escaleras, están derruidas. Volvemos a bajar. Ahora la entrada está llena de rocas. Intentamos salir, el niño se cae y queda inconsciente. A duras penas logro sacarlo conmigo en brazos, hay muchas rocas. Al final del escarpado camino hay gente esperandome. Llego sana y salvo.
-¡Ey! Javi.
-Hola, buenas. Has venido por lo del curro de aparejador, ¿no?
-Sí tio, me han dicho que buscan gente para Hospital Central.
-¿Y eso? Que raro no. Jeje.
-¡Ya ves!
-Venga Euge, que tengas suerte.
-Igualmente.
Subo las escaleras prefabricadas que conducen al módulo, también prefabricado. Allí hay mucha gente. Tanta que en pocos segundos se han agotado las ofertas de trabajo. Vuelvo a bajar las escaleras. Veo un coche rojo, en él van los escogidos, entre ellos mi amigo Javi, el cual me saluda feliz.
Ahora estoy en una tienda de ropa, probablemente un Agir. Veo un cartel. Interesante. Habrá otra entrevista de trabajo mañana, debajo del cartel pone algo así como que tendrán preferencia aquellos que se disfracen como un cocodrilo. Pss. Que gente más surrealista, se quieren reir de nosotros.
Salgo de la tienda, camino hasta la acera. Increíble. Cruzo la calle. No puede ser. Allí, ahora junto a mí, un hombre disfrazado de cocodrilo. Es mi oportunidad.
-¿Qué te puedo ofrecer por el disfraz?
Su respuesta aparece junto a él, como si de un videojuego se tratase (Jodida playstation).
-8 monedas de oro.
-Acepto.
Automáticamente me convierto en el hombre cocodrilo. Me dirijo hacia la dirección donde se va a realizar la entrevista de trabajo. ¡Soy un cocodrilo, las tengo todas conmigo! Abro la puerta donde será la entrevista. No llamo a la puerta, un cocodrilo no lo haría. Allí hay más gente, la cual me mira fija y raramente. Cierro la puerta y al volver la vista me encuentro al gran Adri con su traje blanco y su camisa roja (debió leer un cartel distinto al mío).
He vuelto a llegar tarde, allí tampoco hay trabajo para mí, me dicen otra dirección y salgo de allí. Ya no estoy disfrazado; es más, no soy yo, soy la niña pequeña de las Crónicas de Narnia y voy con un niño pequeño. Llegamos al bloque donde supuestamente será la nueva entrevista. No hay ascensor. Subimos las escaleras. El edificio está en ruinas y cuanto más subimos peor está. Llegamos a un punto en que no hay más escaleras, están derruidas. Volvemos a bajar. Ahora la entrada está llena de rocas. Intentamos salir, el niño se cae y queda inconsciente. A duras penas logro sacarlo conmigo en brazos, hay muchas rocas. Al final del escarpado camino hay gente esperandome. Llego sana y salvo.
-FIN-
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