domingo, 20 de enero de 2008

Sueño IX: 20 de Enero de 2008



Acababa de terminar uno de esos típicos partidos en casa de Peñal. Tenía prisa, el Madrid jugaba contra el Atleti. Yo llevaba mi carpeta negra donde llevo los A2, no sé por qué razón.

Andando llego a un bar que hay en frente del Tiki, pido un café con leche. Queda poco para que empiece el partido. Me he bebido el café, el partido tendría que haber comenzado ya. Me impaciento. Pido una Budweiser. Hay mucha gente, la camarera se equivoca y me trae un chupito negro, “Yo he pedido una cerveza”, se disculpa y me pone una budweiser que está a la mitad, “La otra mitad te la he puesto en un vaso pero no sé donde está”. Me cago en la puta. Ya tendría que haber empezado el partido, pero la tele está en Cuatro.

-Es que no vas a poner el partido. -digo enfadado.
-Como no venga tu primo a ponerlo. –me vacila.

Me entra una furia inmensa, me bebo la cerveza de un trago, pago lo justo y me voy. ¿Qué hago ahora? Pienso en ir al Luccano que está cerca, así de paso veo a mi colega Goku.

Cosas del destino…no llego al Luccano, sino a mi edificio. ¡¿Qué cojones!? Tendré que ir al Mar Azul. Comienzo a andar pero la puta carpeta y el viento me impiden andar con fluidez. ¡¡Aaaaarghf!! Veo a mi amigo de la infancia Dioni. “¿Todo bien Dioni?”, “Sí, tio”, tengo prisa. Me cruzo con Sara, que pasea un perro, me dice:

-El Dioni habla inglés perfecto, usa unos vocablos increíbles. –Paso de ella tengo que ver un partido de fútbol.
-Bueno Sara me voy que quiero ver el partido.
-Pero si ya estará acabando…

Por fin llego al Mar Azul, no hay sitio, me voy a la barra, miro la tele y veo un jugador del Atleta rascándose el culo, acaba el partido. Mêrde!


-FIN-

sábado, 5 de enero de 2008

Sueño VIII: Viernes 4 de Enero de 2008



Allí estaba yo, buscando trabajo, solo un año en la carrera y ya puedo entrar en el mundo laboral. Era un sitio desértico con un módulo prefabricado en medio de nada. Había más gente. Allí vi a Javi, mi compañero de clase.

-¡Ey! Javi.
-Hola, buenas. Has venido por lo del curro de aparejador, ¿no?
-Sí tio, me han dicho que buscan gente para Hospital Central.
-¿Y eso? Que raro no. Jeje.
-¡Ya ves!
-Venga Euge, que tengas suerte.
-Igualmente.

Subo las escaleras prefabricadas que conducen al módulo, también prefabricado. Allí hay mucha gente. Tanta que en pocos segundos se han agotado las ofertas de trabajo. Vuelvo a bajar las escaleras. Veo un coche rojo, en él van los escogidos, entre ellos mi amigo Javi, el cual me saluda feliz.

Ahora estoy en una tienda de ropa, probablemente un Agir. Veo un cartel. Interesante. Habrá otra entrevista de trabajo mañana, debajo del cartel pone algo así como que tendrán preferencia aquellos que se disfracen como un cocodrilo. Pss. Que gente más surrealista, se quieren reir de nosotros.

Salgo de la tienda, camino hasta la acera. Increíble. Cruzo la calle. No puede ser. Allí, ahora junto a mí, un hombre disfrazado de cocodrilo. Es mi oportunidad.

-¿Qué te puedo ofrecer por el disfraz?

Su respuesta aparece junto a él, como si de un videojuego se tratase (Jodida playstation).

-8 monedas de oro.
-Acepto.

Automáticamente me convierto en el hombre cocodrilo. Me dirijo hacia la dirección donde se va a realizar la entrevista de trabajo. ¡Soy un cocodrilo, las tengo todas conmigo! Abro la puerta donde será la entrevista. No llamo a la puerta, un cocodrilo no lo haría. Allí hay más gente, la cual me mira fija y raramente. Cierro la puerta y al volver la vista me encuentro al gran Adri con su traje blanco y su camisa roja (debió leer un cartel distinto al mío).

He vuelto a llegar tarde, allí tampoco hay trabajo para mí, me dicen otra dirección y salgo de allí. Ya no estoy disfrazado; es más, no soy yo, soy la niña pequeña de las Crónicas de Narnia y voy con un niño pequeño. Llegamos al bloque donde supuestamente será la nueva entrevista. No hay ascensor. Subimos las escaleras. El edificio está en ruinas y cuanto más subimos peor está. Llegamos a un punto en que no hay más escaleras, están derruidas. Volvemos a bajar. Ahora la entrada está llena de rocas. Intentamos salir, el niño se cae y queda inconsciente. A duras penas logro sacarlo conmigo en brazos, hay muchas rocas. Al final del escarpado camino hay gente esperandome. Llego sana y salvo.


-FIN-