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Miguel, Mari, Carmen y yo en un hotel. Estamos en una gran sala, una sala lujosa y luminosa. Carmen, Miguel y yo charlamos mientras Mari esta participando en uno de esos “quiz” típicos de los hoteles. Estan haciendo preguntas sobre cine y Mari está furiosa, por nuestra culpa no oye las preguntas.
Termina el concurso, los cuatro estamos esperando los resultados. Resulta que hemos pasado a la siguiente fase. Seguimos a un hombre con cascos, al parecer salido del rodaje de una película. Nos lleva a un garaje enorme y oscuro, con muchos pilares. En ese lugar hay cámaras sobre grúas y focos. Están rodando
-¡Haber, colocaros aquí junto a la grúa!¡Vamos a rodar una escena!¡Agachaos aquí y andar de manera cautelosa! –dijo el que al parecer dirigía aquello.
Nosotros, unas treinta personas, obedecemos sus órdenes y andamos en la dirección que la grúa marcaba.
-¡Vale, cuando diga ya, salís todos corriendo persiguiendo a Sai! ¿¡Entendido!?
¿Quién es Sai?, nadie lo sabe.
-¡¡Ya!!
Salimos corriendo en todas direcciones, nos reímos, no sabemos a quién perseguir; sin embargo, corremos. De repente me percato de que alguien se ha tirado encima de un hombre. Debe ser Sai. Corro hacia él y me tiro encima. Todos reímos, la escena ha sido un fracaso.
Ahora estamos todos sentados, descansando. Yo estoy junto a mi primo, sentados en una vagoneta. En ese momento veo algo peludo en frente mía, me acerco, parece ser un toro. No se mueve.
-Ese seguro que lo han usado para perseguir ha alguien en una escena y ahora esta muerto- digo al tiempo que lo inspeccionó con una vara que he cogido del suelo.
Me siento de nuevo. Entonces el bicho peludo se levanta. Es un ser extraño, una especie de gorila enorme con cuernos y dientes afilados. Muy feo por cierto. Le levanto el puño.
-¡Eh! ¡No me toques los huevos! –digo bromeando.
-¡Y tú no me toques las pelotas! –dice riendo la gran bola peluda.
Reímos todos.
-FIN-